Marco Tapia

Marco Antonio García Tapia, nació en México el 5 de abril de 1981, originario del municipio Villa Donato de Guerra, Edo. Méx. lugar reconocido por tener el santuario de la mariposa monarca y donde sus más de 30 mil habitantes nacen con la tenacidad del general que inspiro su nombre.

 

Hoy, el ya reconocido en el mundo del entretenimiento gracias a su labor periodística en el show “Dulce Y Picante” Marco Tapia, tiene muchas historias por contar y no solo la de sus invitados, puesto que fue criado en una familia numerosa, siendo el tercero de ocho hermanos, con una niñez marcada por el alcoholismo de su padre y la carencia de recursos en el núcleo de su hogar, tal vez una mezcla perfecta para sacar excusas y justificar la falta de oportunidades.

 

Sin embargo, Marco logro desde muy pequeño mostrar su empuje y ganas de salir adelante, ya que Doña Zenaida Tapia García, Madre de Marco, tomo la decisión de llevar las riendas del hogar por encima de las ideas de su padre Alfredo García Bernal, y así guiar un hogar formado por una madre decidida a sacar a sus ocho hijos adelante; pero no sería fácil para ella ni para sus hijos Silvia, Alfredo, Marco, Armando, Adriana, Zenaida, Juana y Alma, en su orden de mayor a menor, quienes tendrían que apoyarse los unos a los otros para mantenerse a flote como familia.

 

Precisamente allí, es donde Marco empieza a mostrar su liderazgo como hermano y a la vez, gana protagonismo en una comunidad que lo ve crecer sin marcas de problemas y sin síntomas de resentimiento.

 

Marco llego en el año 1987 a la primaria de Benito Juárez; justo en sus aulas de clase, pasillos e improvisado auditorio en el patio central de la institución, fue donde descubrió su amor por las artes, pues además de destacarse con honores siendo estudiante, participó activamente de danza, poesía, canto y teatro, estas dos últimas las practica hasta el día de hoy.

 

En el año 1993, cuando Marco Tapia cursaba su secundaria en la escuela pública Eduardo Mendieta Ávila N.70, doña Zenaida decide mudarse sin desprenderse de sus hijos a la Ciudad de México, donde llegó a trabajar de empleada doméstica y seguir cumpliendo su roll de padre y madre a la vez, pues era quien tomaba las decisiones del hogar.

 

Si bien ya habían cambiado la tranquilidad de su pueblo natal adornado en su firmamento con algunas montañas, por una feroz ciudad como es la capital mexicana que está a 145 km de distancia de la Villa Donato Guerra, ese no iba a ser su único cambio, tal vez su primer recorrido en busca de sus sueños, pues a los pocos años tomaron la autopista México – Puebla y llegaron al Valle de Chalco Solidaridad, Edo. Méx. donde se ve a lo lejos los volcanes Iztaccihuatl y Popocatépetl, ciudad de muchas pruebas personales para Marco Tapia, quien aun en la Secundaria, pero esta vez en la escuela Emiliano Zapata, evolucionó su amor por las artes y descubre su pasión por la actuación.

 

En ese momento tan importante para la formación de Marco, tanto para su personalidad y definiendo que quiere hacer en su futuro, acude donde una orientadora escolar, a quien le cuenta su sueño de estudiar actuación; pero no todo salió como lo esperaba, ya que la primera respuesta que recibió fue que no era una profesión para él, porque era una profesión solo para personas de buenos ingresos, demandaba muchos gastos y él ni su familia los tenia.

 

Como era de esperarse en un adolecente, Marco Tapia cambió su deseo de estudiar actuación y decidió ingresar al Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del estado de México (CEC Y TEM), donde con mucho esfuerzo, apoyado por su madre y con muchos intentos de retirarse por su alto costo, termino la preparatoria.

 

Aún con su deseo de querer superarse, pero sin la posibilidad económica, Marco nuevamente se siente frustrado, sin embargo, opta por ser parte del sustento familiar, luchando hombro a hombro con su madre para salir de dificultades económicas y poder ayudar a sus hermanos que todavía estudiaban.

 

Con necesidades, pero con mucha persistencia, Marco logró encontrar trabajo en un instituto educacional, donde tuvo la posibilidad de estudiar y trabajar al mismo tiempo, siendo el Centro Computacional Profesional de México, una herramienta laboral para su presente y poder mejorar su calidad de vida, puesto que, al salir de allí busco otros trabajos con la diferencia que ya se sentía preparado para afrontarlos.

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Un día cualquiera hace ya 13 años le ofrecen la posibilidad de viajar a los Estados Unidos a Marco Tapia, quien no lo pensó dos veces e inicia su travesía de inmediato, con una maleta llena de ilusiones, metas olvidadas por cumplir y detrás de descubrir el gran sueño americano; con poca ropa pero lleno de recuerdos familiares, Marco cruza la frontera americana como muchos soñadores lo siguen haciendo a diario, pues sus ganas de salir adelante son superiores a los riesgos que puedan enfrentar en el camino.   

 

Al llegar a Estados Unidos, precisamente a la ciudad de Anaheim, CA. Marco tuvo que enfrentar un nuevo mundo completamente solo, en esta oportunidad sin el respaldo de su familia, de su mamá quien lo lleno de mucho valor antes de partir de su natal México, para que persiguiera sus sueños y continuara su camino.

 

Pero el país de las oportunidades le tenía guardada una a Marco, sin embargo esa oportunidad venia disfrazada de mucho esfuerzos, empleos diferentes a los que siempre se había imaginado tener, pero el luchar solo no precisamente sería su destino, pues tan solo con dos meses en el país encuentra a John Geist, quien más que un amigo, se convertiría en su protector, incentivándolo para retomar su sueño de ser actor.

 

Con una muestra de tenacidad, atrevimiento y travesura; Marco estudia actuación en el colegio de Bellas Artes de USA, después de pasar las pruebas necesarias y al enfrentarse a un país con una cultura e idioma diferente, pero donde los sueños se pueden cumplir y es que no es para menos, ya que gracias a su atrevimiento, con solo 4 meses de clases de actuación, empezó a presentarse a castings en los canales de televisión más grandes de Estados Unidos, sin importar su condición legal hasta ese momento, como tampoco le importo que tendría que viajar por otros estados y ciudades, pues su primera oportunidad fue en Miami, nada más y nada menos que en el Show de Cristina, trasmitido a todo Latinoamérica; tal vez ese fue su mejor inicio en el mundo de la actuación.

 

Poco después ya era popular e invitado a participar en otros programas de televisión como Despierta America, Sabado Gigante, 12 Corazones, casos de Familia, Canta y Gana, Divorcio USA, Estudio 2, Operación Repo, Buscando Amor, El Tiketero, Caso Cerrado, entre otros donde mostro sus dotes de actuación y cantante.

 

 A partir de ese momento, Marco Tapia descubre otro mundo, un mundo que un día vio tal vez inalcanzable y hoy se refleja por medio de la misma pantalla que el solía ver antes de desafiar el destino con sus sueños, queriendo iniciar su proyecto de vida; sin embargo, esto no sería todo, ya que el camino apenas iniciaba para él, porque después de disfrutar los gruperos de la música regional mexicana, las telenovelas y la radio, Marco tendría una gran idea.

 

Todos sabemos que la persistencia terminara venciendo la suerte; partiendo de lo anterior se puede decir que después de insistir varias veces para ingresar a uno de los medios de comunicación que periódicamente visitaba o veía desde su casa, no tuvo una oportunidad clara, entonces fue cuando pensó en aprovechar la nueva y futura alternativa… “El internet”, plataforma que lograría darle una luz a Marco para desarrollar su gran idea, un show al que le llamo “Dulce y Picante”.  

 

“Dulce y Picante” le dio la oportunidad de sentarse frente a frente con esas estrellas inalcanzables que en su niñez veía a través de una televisión en blanco y negro, en esos momentos donde ignoraba cual iba a ser su propio destino, pero como todo inicio fue difícil, sin embargo la primera invitada a Dulce y Picante fue nada más ni nada menos que Lolita Ayala, icono del periodismo mexicano, algo muy similar como decir que le gusta el futbol y de inmediato debutar en un juego entre el América frente a las Chivas.

 

Sin duda alguna fue un gran inicio para Marco Tapia y su show Dulce y Picante, estrenándose en el mundo del entretenimiento por todo lo alto, pero él sabía que no todo iba a ser color de rosa, puesto que el acceder a los artistas se convierte en un trabajo exhausto y más si no está respaldado por los grandes medios de comunicación del país.

 

El primer reto para ese entonces, fue poder llegar hasta los artistas que ofrecían entrevistas a los medios de comunicación y explicar que acababa de nacer una nueva propuesta de periodismo, en una plataforma que no era tan popular como en el día de hoy, razón suficiente para que se le negara la entrada en la mayoría de conferencias de prensa; pero gracias a la terquedad y necedad, adjetivos con los que el mismo Marco Tapia se describe, ha logrado ingresar a muchos lugares e ir ganando un espacio dentro de una industria tan celosa como los medios de comunicación.

 

Hoy, Marco Tapia agradece ese momento de “locura” del cual nació Dulce y Picante, pues gracias a esa idea en un momento tal vez de frustración, ha logrado abrir muchas puertas, aunque las primeras él recalca que tuvo que empujarlas con mucha fuerza para de alguna manera consolidar su idea, la cual le ha retribuido cosas buenas, hasta darle un posicionamiento en medio de una exigente comunidad latina, que lo invita a ser maestro de ceremonias en importantes eventos, como también para que sea representante de algunas marcas de productos, entre otras cosas más.

 

En la larga lista de anécdotas en el desarrollo de la no tan nueva profesión de Marco, tiene para contar la entrevista que le hizo a Eugenio Dervez, un momento donde se sintió impactado por su gran don de gente, su humildad, sencillez y respeto a la prensa, sus seguidores y a su profesión, siendo una persona con una carrera consolidada en Televisa, películas que lo han dejado en lo más alto de su carrera, pero que no olvida que también llego a los estados Unidos tocando  puertas en busca de una oportunidad como muchos.  

 

Haciendo una pequeña retrospectiva, Dulce y Picante es una muestra de que los sueños si se cumplen, pues no es gratis de ninguna manera, que el logo de un show que era completamente desconocido, en una plataforma que acaba de pasar su fase experimental como ha sido las redes sociales, haya ganado un espacio y sea visto a nivel nacional e internacional, al lado de El Gordo y La Flaca, TV azteca, Univision… citando estos como referencia entre muchos medios de comunicación de igual importancia.

 

Aunque Dulce y Picante no se compara con una compañía como Telemundo o Televisa, por mencionar nuevamente dos grandes, en el momento de trabajar, es tratado con el mismo respeto y atravesando quizás, el mismo inicio que han tenido todos ellas.

 

Aunque Marco Tapia no logra visualizar hasta donde van a llegar, si tiene claro que quiere ver a Dulce y Picante completamente consolidado en la comunidad latina de los Estados Unidos, pero haciendo eco en México y el resto del mundo, como también en pleno uso de una de las nuevas palabras informáticas… Dulce y Picante “viralizado”.

 

En lo personal Tapia, manifiesta que ha valido la pena cada esfuerzo en este país, después de pasar una niñez con muchas carencias, día a día ve cómo vive su propio sueño americano, con el respaldo de su familia, la cual disfruta del Marco Tapia reconocido por miles de personas, quienes a la vez hacen que reflexione constante mente por la gran responsabilidad con la que debe actuar por el crecimiento de su popularidad, quien cuida su trabajo y se preocupa por mejorar, evolucionar su talento y seguir superando permanentes obstáculos que la vida le presenta como a todos los que persiguen sus sueños.

 

Marco Tapia, digno representante y ejemplo del municipio Villa Donato de Guerra, Edo. Méx. Quien aún conserva en su look los colores brillantes con los que se distingue los habitantes de su tierra, tal vez como un recuerdo de los tonos usados en las ropas tradicionales de los mazahuas finamente bordados por mujeres hábiles y queriendo volver a probar el licor de fruta, el pan de pulque y dulces pepitas, todo esto reflejado en dos palabras… Dulce y Picante.

©2018 por Dulce y Picante con Marco Tapia